Hace ya algunos meses, en la entrada que titulábamos Solidaridad sencilla, os contábamos comoo un grupo de amigos habían organizado un pequeño encuentro para apoyar algunas iniciativas que se estaban llevando a cabo en Chiapas.
Pues bien. Unos meses después, sin esperarlo, se han dirigido de nuevo a nosotros para contarnos que el dinero recaudado ya está encaminado hacia Chiapas, a través de un compañero que viajará allí en breve, y que lo pondrá a disposición de una Junta de buen Gobierno. Nos anuncian que probablemente sea la de Oventic, y que ésta lo destine a la construcción de una clínica, pero nos asegurán que nos enviarán la copia del documento de recibo que emita la Junta.
Lo que se organizó como una reunión de amigos ha adquirido así un rango de compromiso, en el que se ha ido más allá de la confianza para rendir cuentas de los que se está haciendo con el dinero. la sensación que nos queda a los que acudimos es que, más allá de la seguridad que nos ofrecían los organizadores, ahora sabemos para qué están sirviendo nuestros esfuerzos, de manera que nos encontramos satisfechos de haber ayudado y esperando que nos inviten a la próxima. La sencillez del encuentro que habían preparado se complementa ahora acordándose de escribir un correo electrónico que nos alegra y nos deja con hganas de más. Parece que ser transparentes no es ni tan costoso ni tan difícil como a veces parece en organizaciones que tienen más capacidad y medios a su disposición, ¿o no?
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lunes, 24 de agosto de 2009
martes, 17 de febrero de 2009
Solidaridad sencilla
El pasado domingo nos fuimos a pasarlo al campo con unos amigos que hacían un encuentro de solidaridad con algunas comunidades zapatistas que han visitado durante los veranos. Era algo muy sencillo, entre amigos, y consistía en juntarnos a comer llevando cada uno alguna cosa, la especialidad que más le gustara, y luego ver una presentación que habían preparado sobre su experiencia, mientras nos tomábamos un café de comercio justo elaborado por una de las comunidades. Juntarnos, que a veces cuesta, y conocer las experiencias de nuestros amigos sobre otras realidades.



Además, para ayudar a estas comunidades, nos ofrecían que compráramos una caja elaborada decorando tapas de cajas de folios, en la que había un paquete de café y varios productos ecológicos que habían elaborado ellos y sus familias: jabón, deso
dorante, pasta de dientes, enjuague bucal, aceite y vino, todo ello ecológico, una película, un CD con información y una camiseta que habían pintado a mano.

No sé si les merecería la pena el esfuerzo, desde una óptica mercantilista, pero seguro que les había apetecido y sacaron algún dinero que enviar para apoyar proyectos comunales, a la vez que nos contaron una historia de la que todos aprendimos algo.
Iniciativas como esta resultan gratificantes y devuelven la esperanza y la confianza en el movimiento de las personas. Fue un domingo agradable, en el que la mañana de amenaza de lluvia se volvió tarde de sol, y muy bien aprovechado.
Experiencias como esta no son difíciles de organizar (aunque la preparación de las cajas les supuso mucho trabajo y se pueden barajar otras alternativas, como sólo camisetas). Si os interesa replicarla o realizar algo relativo a vuestra causa, también podéis preparar un blog yuna lista de correo, que os permitan que la información se pueda difundir más rápidamente y llegar más lejos, y así hacer que realidades tan alejadas como la de México se nos acerquen a nuestro ambiente, dándonos más posibilidades de actuar.
¿Nos animamos?
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